PRIMEROS PASOS, 1
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CUANDO ESTÁ LLOVIENDO

Cuando está lloviendo, amor, tus besos
suenan más lentos y más húmedos:
muestran sus alas y dividen sus números y sus flores,
y el aire apenas nos toca.

Cuando está lloviendo, amor, tus piernas
están más cerca de mis ojos:
están más seguras y más húmedas:
la tierra abre su madurez de hielo
y se deja llevar hasta la noche:
ni tu cuello ni tus dedos
permanecen ocultos en la sombra.

Cuando llueve y caen como niños hambrientos
pedazos de cielo y trozos de tierra,
me siento más unido a tus ojos.

Cuando está lloviendo, amor, me siento más lejos de tus vestidos
y más cerca de tu cuerpo,
y no es el aire
y no es el frío
y no son los ojos ni los labios
y no es el nombre en los árboles
y no es la sombra:
un oscuro vendaval de telegramas anda suelto.

Cuando llueve, amor, pienso en los árboles y en las hojas,
y sólo miro la sombra para encontrar tus labios.




A UN ÁNGEL SIN ALAS

Ay mi pequeño ángel sin alas:
cómo caen los dedos mojados
cuando las palabras caen repentinamente
entre el vacío de mi alma y la torre de tu vientre
y tus pies se juntan con mis manos en el agua.
¡Cómo miro el reloj
cuando la cruel llega a tus ojos
y pregunta por mis cosas!

Ay mi pequeño ángel sin alas:
cómo a mi alma caen tus dos torres blancas
cuando la camisa y el vestido se nos olvidan sobre el retrato.
¡Cuántas lámparas enciende el silencio
cuando escuchamos los pasos
y nos besamos
sin preguntar por ella!




LA ENAMORADA

En mis manos, su corazón se confunde con la miel:
cuando lo toco, cuando lo beso
a mi alma llegan barcos piratas cargados de vino,
pezones de novias extraviadas en el invierno,
besos prestados a niñas en una infancia olvidada.

En mis manos, donde el amor a veces
colecciona sus modelos de primavera,
su corazón se levanta y anda:
recorre la carne cerrando puertas, abriendo ventanas,
y levanta una torre de miel
para proteger mi alma.
El beso, entonces, la precipita a la cama:
el invierno oculta la enamorada
que propaga la lluvia y rompe los espejos
para llegar a mi casa.




NADA MÁS QUE EL NOMBRE EN LA BOCA

Qué lentísimo y largo es tu nombre: qué lento.
Inicia el proceso de metamorfosis en mi alma.

Qué lentísimo y largo es tu nombre: qué lento.
En mi corazón, sobrevive a las enfermedades de la familia,
sobrevive a las embarcaciones de la semana,
sobrevive a los colores de los meses,
sobrevive al silencio de los cines clausurados,
sobrevive a la tristeza y al llanto.

Qué lentísimo y doloroso es tu nombre: qué lento.
Muchas veces, a altas horas de la noche, en invierno,
lo escucho cuando pasa por mi corazón arrastrando tu alma.




MARINELLY

Cuando tu cuerpo y tus ojos de melancolía suben por el agua,
cuando la naturaleza enumera los animales en tu boca,
yo estaciono mis brazos en la noche de tus cinturas
y espero la muerte:
pero tú eres de latidos apenas,
de frutos y resultados a veces,
y un color diminuto de azúcar nos acerca
en la sombra continua de los cuarteles amarillos:
presiento que te acercas desnuda y sin zapatos
y que penetramos de rodillas al silencio.




SUBEN HUESOS

Sostenme en tus dos lámparas azules,
en tus dos torres de nieve, sostenme.
Sostened mi alma en tus dos alas blancas.
Sostened mi corazón en tu vientre de abeja.
Sostened mis ojos en tus dos manos abiertas.

Porque cuando te marchas, enojada,
a mi alma suben huesos,
suben viejos huéspedes y bajan estatuas.
Un llanto, entonces, una sombra, un dolor
separan tus pies de los míos en el agua.

Sostenme arriba,
sostenme en las alas de tu alma,
en tu corazón, en tus dos manzanas blancas:
porque es duro caer
y más cruel es levantarse.




ALGUIEN PASEA POR LA CASA

Arriba, alguien levanta los calendarios
y desordena las cosas de mi amada:
a veces camina de pie,
cambiando retratos,
clausurando puertas,
inspeccionando camas,
reuniéndose con enemigos,
conspirando contra mi alma.

Alguien pasea de pie por la casa:
comparte las cosas con los enemigos de mi alma
y distribuye informaciones
sobre las lámparas azules
y la torre de mi amada.

Y abajo, yo estoy con ella
viendo pasar los barcos piratas,
pensando en corazones donde los pasos no suenan,
en territorios donde las manos sólo las manos
tropiezan con objetos nunca tocados,
en territorios donde los espejos no están colgados de la camisa:
pero los enemigos siempre terminan ganando la guerra
y celebrando sus nuevas fiestas de cumpleaños.




TU AMOR, MUCHACHA

Tu amor, muchacha: vaga luz de invierno y dos mapas cerrados.
Tu sombra lenta, tu casa oscura.
La puerta clausurada en tu pecho abierto.
Tu nombre y tus ojos en las manos.
La producción de tus senos subiendo por el agua.

Tu amor: la arena suelta y la guitarra de cambiante madera.
El sonido y la herida suelta.
El sol que vuelve de tus ojos con la ferretería del alba.
La hoguera silenciosa y el triángulo de tus labios.

Tu amor, muchacha: un toque de manos y un lento silencio.
El agua que se precipita por tu cuerpo
prolongando el invierno movible de tus ojos.
La virtud del mar y la herida de la arena.
El signo y el sueño doblegados: vamos unidos
de circulación a hilos, de ropas a noches, de flores
a mariposas, de ventanas a prisiones oscuras.




CASI LLEGANDO AL CUERPO

Ahora hay en tu cuerpo y en la humedad de tu cama
un círculo de hombres y de fantasmas y de cabezas rodeándote
como si quisieran ver tu cuerpo en actividad.

Algunos te verán en amor desnuda y transparente,
otros te adivinarán o a tus ojos en la oscuridad
o tocarán de tus piernas como multitud de fríos abiertas
o tratarán de encontrarte en el ruido solo de las ruinas:
algunos ya te habrán besado sin pedir permiso a la tristeza.

Y yo voy lento, seguro y sin prisa,
casi en sueño y con los ojos cerrados:
pretendo encontrar tu cuerpo en las sombras.




PATRIA EN EL FONDO DE UN LAMENTO

Podría amarte desnuda
en la puerta violenta y cerrada por la lluvia,
y apartar de mí este dolor de ventanas submarinas,
esta substancia de rocas, de costuras
nacidas del veneno del fuego, de la ciudad vacía.

Bien podría, en el agua,
amarte de brazos a brazos,
entregarte lo que por recuerdo y por amor te pertenece,
besarte como ladrón en tu estrechez de sombras
     y de cinturas dispersas.
Bien podría, entonces.

Pero te amo más, patria,
cuando te veo paseando como cuchillo quebrantado
por la plaza del aire en monikini,
cuando amaneces en las cuerdas huracanadas de las guitarras del agua,
cuando haces el amor en un beso público:
porque sólo así te entregas lentamente.

Entonces bien podría amarte
en el viaje permanente de las estrellas,
     en los dedos largos detrás del sueño,
sin escribir estas voces huyendo, estos pájaros muertos:
pero ahora suben los amantes nocturnos
por la calle desarrollada en ropas viejas:
sólo tienes una inocencia de océano,
un corazón y un quebranto de niña:
y ambos no tenemos una guitarra
para combatir
este otoño de sombras,
estos silencios,
esta primavera.

Podría amarte, patria, siempre desnuda
en la puerta quebrada y cerrada por la lluvia:
pero en la iglesia de tu cuerpo
sólo me basta saber
que en el secreto del agua de la derrota me has amado
y entonces podría morirte sin rabia,
sin lágrimas:
tu llanto de siglos ha sido suficiente
para justificar estos ojos destrozados,
estas siembras reunidas de muertos,
estas distancias.




CUANDO EMPIECE LA PRIMAVERA

Cuando la primavera empiece
y los pájaros y los árboles se establezcan en mi alma
tendré que decirles que te has ido.

Cuando la primavera empiece,
el agua crecerá en mis ojos
y alguien preguntará dónde están sus dos luces azules,
     dónde su torre blanca,
     dónde su cuerpo:
le tendré que decir que te has ido.

Cuando la primavera empiece
y condene todo lo verde a su temporal cautiverio
y sus ojos arrastren el cuerpo al cementerio
y los ríos se vistan de flores
y los árboles entierren las aves en sus sombras
y los telegramas sean más largos y las cartas más oscuras,
alguien vendrá y preguntará por ti
y sólo podré decir se ha ido,
no, no sé si se llevó sus zapatos y sus vestidos.

Cuando empiece la primavera
tus cabellos crecerán, en la distancia, a orillas de los ríos
     y sobre los campos silvestres
     y junto a las flores del tiempo,
pero tus ojos ya no abonarán el jardín de mi alma
ni sembrarán la luz en el espacio abierto sobre el pecho:
tu cuerpo ahora se ocupará de las sombras
y tus besos sólo podrán venir por correo,
en sábanas prestadas, en sobres urgentes.
Tus luces crecerán en el silencio
y tu corazón tendrá que ocultar mi nombre:
entonces vendrá el barco y alguien preguntará por tus hijos
     y sólo le diré se ha ido;
     no, no sé a dónde podrá haber ido.

Cuando comience la primavera
los agrónomos medirán tu cuerpo
y crecerán puentes en los manantiales de mis ojos.
Allá, te construirán vestidos para los juegos artificiales.
Aquí, los campesinos dirán pero dónde está,
se ha ido y se ha llevado nuestro pan.
Vendrán y me preguntarán qué ha sido de ella,
     dónde están sus dos lámparas azules,
     dónde está su torre que alcanza al cielo,
     dónde sus senos que asustan al silencio,
los pájaros construían su nombre en el reloj del cuerpo,
el río abría manantiales para acariciar su pecho,
     dónde podemos encontrar sus ojos azules,
     dónde el oro que arrastraban sus cabellos,
quién la defenderá de los malos tiempos,
quién ocultará nuestros pies y nuestras manos en sus senos.

Miraré, entonces, el recuerdo: el jardín cerrado,
     los cuerpos azules caminando de espaldas.
Se fue, les diré, se fue con ellos y nos dejó solos.




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